Mustelin el escultor de gafas

Entrevista: Lola Bustamante // Edición: Jaime Arracó // © Fotos: Cortesía de Adrian Mustelin

Mustelin

Adrian se topó con unas gafas funestas, un desecho, carne de basurero. Pero cual zapatero remendón las resucitó y acicaló para darles una nueva y más decorosa vida.

mus3Ese fue el primer ensayo que realizó con una pieza que no suele recibir segundas oportunidades. Siguió reparando gafas maltrechas hasta que pudo exponer sus sanadas creaciones. Empujado por sus amigos y observando lo fructífero que resultó ser su experimento se zambulló en el estudio de la óptica. Adrian amontonó veinte kilos de lo que se iba a convertir en su tesoro, su plastilina, el acetato antiguo. Lo obtuvo casualmente en Barcelona por cuenta de un importador. Y ahormó sus ideas en gafas atemporales e imperecederas. Este diseñador finlandés concibió unos modelos de aire clásico y de sugerencia elegante. Inspirado en viejas cintas, revistas, fotos y en cualquier reminiscencia de otras épocas imaginó modelos y sus manos esculpieron el accesorio más vital de nuestra personalidad “la gafa para mí es el accesorio más importante porque te toca tus orejas, tu nariz, lo tienes delante de tus ojos; es muy personal, te puede tapar si no quieres tener contacto visual con nadie, te puede cubrir la identidad.” Sigue un proceso artesanal como el de una casita para el perro. Y lija, pule, suelda un material que aparentaba ser obsoleto y que es perfecto para curar cuando sufre cualquier lesión. Así, comprometido con su punto de partida, fundó su marca, Adrian Mustelin Spectacles, para la que cada objeto es único y recuperable, una marca que justifica su reconocimiento con la calidad y heterogeneidad del material conservador utilizado. El acetato se muestra hermoso y colorido en diseños que nos recuerdan el movimiento de los ríos, el brillo de las hojas o la robustez de los troncos.

La relación que puedes tener
entre tú y tus gafas las convierten
en el accesorio más personal

mus2Mustelin, en desacuerdo con el sometimiento que padece la sociedad por parte de la moda y del consumismo, se ha convertido en un prestigioso diseñador y sus objetos han sido condenados a ser objetos de culto para aquellos que Adrian abomina. “Gente desde los dieciocho años y para arriba están encarcelados por la moda…el control psicológico de la moda, es lo que no puedo soportar.” El acetato es el petróleo de Adrian y sabiendo que poco a poco se va esfumando, es posible que veamos gafas de madera o de materiales calcificados, “he estado investigando y la madera es bastante interesante, hay cuernos, me gustaría trabajar algo natural. Algún tipo de material que no se use para hacer gafas”. La naturaleza le da muchas opciones a este escultor al que no le importaría cambiar el serrucho por el cincel. Sus gafas son otra parte más de nuestra intimidad, por su concepción y manufactura. Silencian nuestras miradas pero revelan nuestro gusto.

Me parece repelente que la gente se sienta mal por no tener lo que está de moda