La Maison Domino de Le Corbusier y la Casa Domino de Felipe Arturo
Por: Natalia Sorzano Londoño.

El hormigón armado encarna las posibles fracturas, los ejemplos de resistencia y los deseos de esperanza de los asentamientos humanos en Latino América y a su vez la imagen de ciudades definitivamente inacabadas.
El mes pasado, recorriendo las distintas galerías que se encontraban congregadas por la feria de arte contemporáneo de Bogotá (ARTBO), vislumbré el reflejo de la desesperación masiva por las obras sin terminar, las obras negra y la obras abandonadas que tanto drama coyuntural ha generado últimamente en la ciudad de Bogotá: La Casa Domino de Felipe Arturo presentada por la galería La Central. Luego de hablar con el artista, entendí que el caos bogotano no tuvo mucho que ver con su proyecto, y que sólo se trataba de asociaciones mías después de largas horas de tráfico e histeria y algo de ignorancia en materia arquitectónica. No se en que momento pude relacionar ambas cosas, ya que la Casa Domino me pareció encantadora, a diferencia de las jornadas de transporte eterno que convierten las horas en semanas.
Este proyecto, según me contaba Felipe Arturo, hace parte de una serie llamada Estructuras Invertidas, aludiendo a un fenómeno de construcción identificado por el artista en ciudades latino americanas. Éste denota que pueblos y ciudades se encuentran simultáneamente en estado de construcción y destrucción, generando un sentimiento de incertidumbre, pero reflejando la iniciativa de asentamiento y crecimiento de familias. "Las estructuras en concreto inacabadas han sido parte del paisaje de nuestras ciudades desde que tengo memoria y revelan al mismo tiempo la esperanza de crecimiento y la imposibilidad de realizarlo." A esto se suma la fragilidad de los materiales que asumimos como fuertes, y que son absolutamente vulnerables, tal como se ha podido evidenciar en los estragos catastróficos producidos por desastres naturales. Felipe Arturo juega con el material y la escala, contrariando la percepción comúnmente legitimada sobre el orden habitual que representa el concreto y el hierro.
En este caso especifico, el artista toma el diseño del sistema de construcción originalmente creado por el arquitecto moderno Le Corbusier a principios del siglo XX, denominado "La Maison Domino." Este proyecto consistía en un prototipo arquitectónico residencial que podía producirse masivamente como objeto comercial. Con una estructura o esqueleto básico que parte de suelos y columnas fijas, Le Corbusier -obsesionado con la tecnología propia de la industrialización-, quería asimilar la producción arquitectónica a la de una máquina, de forma tal que la construcción fuera más económica y asequible, así como para difundir el mensaje del movimiento moderno. Felipe Arturo reproduce el esqueleto arquitectónico con los mismos materiales, pero a una escala 1-20, "invirtiendo la relación entre escala y materialidad a los cuales estamos acostumbrados." De igual manera, hace la maqueta inacabada, lo que permite hacer del diseño modernista una construcción sin concluir, "cuestionando por un lado la posibilidad de ejecutar el proyecto moderno en el tercer mundo y proponiendo su realización inacabada a partir de arquitecturas espontaneas."
Le Corbusier, tan característicamente ambicioso, quería ante todo cambiar ciudades con su proyecto. Este deseo no sólo fue motivado en Europa, sino que trascendió fronteras hasta llegar a Bogotá. En las décadas de los años 1940 y 1950, Le Corbusier propuso una serie de modificaciones urbanísticas en el Distrito, de las cuales no todas fueron exitosas. Uno de los ejemplos fue el llamado Centro Cívico que contemplaba, entre otras cosas, la reconstrucción total del centro de la ciudad. Erradicaba las construcciones coloniales de la Candelaria y las reemplazaba por modelos urbanos planeados y organizados propios del movimiento moderno. Al parecer su aprovechamiento sobre la destrucción causada en el Bogotazo del 9 de abril de 1948, no le dio los resultados esperados, y fue éste uno de los proyectos modernos que no prosperó. Por su parte, la incidencia del modelo de hormigón armado de la Casa Domino, hoy en día prevalece en paisajes urbanos alrededor del globo. Como lo resalta Felipe Arturo, se evidencian alteraciones en las construcciones espontáneas e inacabadas de zonas sub-urbanas y rurales del continente que adaptaron, según las características de su condición social, económica y cultural, el modelo arquitectónico moderno que éste presidió con las consecuentes variaciones.
Les recomendamos se acerquen por la Galería La Central para saber más sobre el trabajo de Felipe Arturo y para que vean el trabajo del Artista Griego Miltos Manetas, quien por segunda vez expondrá en Bogotá.
Galería La Central Cra. 12 A No. 77 A- 72.

